Héroes del Jarma T1 – Resumen completo

Ultra resumen

Adrienne, Altair, Pfendi, Nerea, Jianzhen y Haldir son unos héroes que lucharon juntos contra los orcos en las Minas de Mirabar. Tiempo después se volvieron a reunir en Neverwinter, donde comenzaron a realizar misiones juntos. Una de ellas les llevó a una cueva en la que encontraron unas piedras mágicas que abrieron un portal al infierno.

Volvieron a la cueva con un experto en la magia diabólica y cerraron el portal pero las piedras mágicas no podían ser destruidas así que como medida preventiva demolieron la cueva. Fueron a Luskan a buscar el pico de Daedalus, una herramienta capaz de destruir las piedras. Se enfrentaron a pruebas imposibles en el interior del laberinto hasta llegar a dar con el pico. Oculto en el laberinto se encontraba un dragón rojo y otro portal al infierno. Los héroes lucharon contra el dragón y cerraron el portal.

Pero la amenaza no ha acabado. Todavía hay más portales y todo parece un plan diabólico para destruir el mundo…

¿Quieres saber más sobre estos héroes y su aventura? Lee la versión no tan resumida a continuación:

Trasfondo

Adrienne

Adrienne

Adrienne Morgan es una elfa exploradora nacida en el bosque de Trolbark. Creció con su familia en una pequeña comuna, hasta que un día, a la vuelta de una exploración, descubrió que había sido atacada por los goblins. Todos habían sido asesinados, incluidos sus padres. Adrienne se dedicó a la caza y ofrecía sus servicios como mercenaria.

 

Altaïr

Altaïr

Este camino de mercenaria la llevó a las minas de Mirabar, donde se encontraban constantemente en guerra contra los orcos del norte. Allí trabajó defendiendo las minas e hizo amistad con Altair, un enano bárbaro instruído en el arte de la guerra. Juntos lucharon en el campo de batalla donde forjaron su amistad.

 

Pfendi

Pfendi

Por otra parte, Pfendi Sharptail es un Eiowa, un monje de élite Tabaxi. Un día, mientras exploraba las playas de la remota isla en la que vivía, fue golpeada por sorpresa y capturada por los orcos. Cuando despertó se encontraba encerrada junto con otros presos que estaban siendo transportados en barco.

 

Nerea

Nerea

Allí conoció a Nerea, una Genasi del agua. Juntas, pasaron un tiempo en aquel barco hasta que llegaron a tierra y los orcos les llevaron al campo de batalla al norte de Mirabar. Aprovechando un descuido de los orcos, que se encontraban peleando ferozmente contra las defensas de Mirabar, Pfendi y Rea escaparon. Altair y Adrienne, que combatían contra los orcos, las vieron, acudieron en su ayuda y entre todos vencieron.

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Jianzhen

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Malakian

A ellos se unieron Malakian Ironfist, un clérigo enano, y Jianzhen Rashomon, un monje Aarakocra. Fueron tiempos de guerra que unieron a todos.

Con el paso del tiempo, los ataques a las minas mermaron. Los orcos habían desistido, las minas estaban aseguradas y en Mirabar comenzaron a prescindir de ayuda de mercenarios. Malakian sufrió unas visiones que le invitaban a servir a Moradin, el Dios de los enanos, así que decidió irse a Neverwinter siguiendo su destino. Pfendi y Rea fueron las siguientes en marcharse para seguir con sus vidas lejos del campo de batalla. Jianzhen y Malakian se marcharon a continuación. Adrienne se retiró al bosque de Neverwinter y Altair permaneció en las minas, en su nación.

Sir Oco

Sir Oco

Fueron tiempos de paz. Adrianne rara vez visitaba la ciudad. Permaneció en el bosque, se dedicó a la caza y se ganó la vida vendiendo pieles a las fuerzas de Neverwinter a través de su contacto, Sir Oco.

Sir Oco es un semielfo experto en diplomacia. Se encarga de asegurar el aprovisionamiento de las fuerzas de Neverwinter, de establecer lazos entre las naciones libres y de mantener las relaciones comerciales para asegurar la paz. Sir Oco viaja muy a menudo para encargarse de asuntos importantes, resolver conflictos y limar asperezas entre los distintos intereses de los gobernadores. El tiempo hizo que Sir Oco y Adrienne estrecharan lazos.

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Dylan

Durante uno de sus viajes a Triboar, al este de Neverwinter, Sir Oco se cruzó con Dylan Deidre Doran de Dakota Doody, al que familiarmente se le conoce como «Dy». Dilan es un mediano apasionado por las patatas que abandonó su aldea con la excusa de encontrar la receta perfecta y con la esperanza de vivir aventuras que le convertirían en un héroe, para así conquistar el corazón de su amada Henrieta.

Sir Oco y Dylan pronto hicieron buenas migas, especialmente después de que Oco probase una de las deliciosas recetas de Dylan. De vuelta a Neverwinter, Oco presentó a Adrienne y a Dylan. Ese mismo día todos los héroes se reunieron de nuevo en la taberna del caballo tuerto, en Neverwinter.

Los quesos quima cabra

featured image.jpgSe encontraban allí para un trabajo que requería a unos aventureros experimentados y de paso ganar unas monedas. Todos se alegraron de volver a encontrarse. Pronto apareció Julian, su contacto para el trabajo, y les explicó la misión. Debían encargarse de devolver unas cabras a su establo. Parecía un trabajo muy fácil pero algo estaba asustando a las cabras y no se encontraban dispuestas a volver al establo. Tras una investigación detectaron una trampilla que llevaba a un sótano abandonado donde se encontraron con un Trol que intentó acabar con ellos.

El poder regenerativo de aquella bestia era tal que conseguía mantenerse con vida aun después de sufrir amputaciones de sus miembros. Aquella misión casi les cuesta la vida pero encontraron el punto débil del Troll. Al parecer el fuego le impedía regenerarse, así que comenzaron a producirle quemaduras hasta acabar con él. Su hazaña no pasó desapercibida.

La guarida de la armada goblin

Hobgoblin_Warlord-5e.pngUna vez recuperados, Julian les ofreció un nuevo trabajo. Uno más acorde a las habilidades de combate que habían demostrado, pero esta vez debían hablar con Oco. Al principio Oco se mostró reticente de enviarles a esta misión ya que consideró que era muy peligrosa. Pero los héroes lograron convencerle de eran más que capaces. Entonces, Oco les encomendó la misión de acabar con unos goblins que habían sembrado el caos en las rutas de comercio por tierra entre Neverwinter y Luskan.

Las relaciones con Luskan se encontraban en un punto crítico y no era buena idea mandar tropas de Neverwinter a intervenir en su territorio. Sin embargo, en secreto, Oco ya había pactado con uno de los dirigentes de Luskan que él se encargaría de la amenaza a cambio de restaurar las líneas de comercio marítimo. Siempre y cuando la limpieza se llevase a cabo en la más absoluta discreción.

Los héroes marcharon sin contar con ningún tipo de apoyo. Rastrearon a los goblins y encontraron su guarida. Se adentraron en ella dispuestos a acabar con todos, pero no estaban preparados para lo que allí les esperaba. La cueva se encontraba fuertemente defendida por dos señores de la guerra hobgoblin y sus ejércitos. Consiguieron acabar con uno de ellos pero fueron capturados por el segundo y encadenados en las paredes de una extraña sala de rituales construida alrededor de unas misteriosas piedras con inscripciones.

En un alarde de valentía y fortuna, los héroes lograron deshacerse de sus cadenas, recuperar sus armas y vencer al resto de goblins de la cueva. Pero la batalla no fue fácil. Habían cumplido su misión, aunque a un precio muy alto. Ni Dilan ni Malakian lograron salir con vida.

El portal infernal

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Haldir

Haldir Turambar, un humano monje amigo de los héroes se reunió con ellos después de que el mago Edmund de Luskan le enviara allí. A su llegada descubrió que su gran amigo Malakian había muerto, lo que le supuso una gran conmoción.

 

 

josh-harris-red-portal.jpgAntes de abandonar la cueva decidieron inspeccionar las piedras. Detectaron un brillo especial en algunas de ellas cuando eran tocadas. Investigaron hasta lograr descifrar la secuencia y una fuerte luz emergió de las piedras para después concentrarse en un único punto y abrir un portal. El portal tenía el mismo color rojo rubí del resplandor de las piedras. No podía verse a través de él. Adrienne decidió adentrarse y para su sorpresa se encontró con un diablo que vestía cadenas y que caminó tras ella atravesando el portal.

Los héroes consiguieron empujar al diablo de nuevo a través del portal con la intención de desactivarlo pero las piedras estaban protegidas por un aura mágica que les impedía volver a tocarlas. El diablo volvió a entrar y comenzó una batalla contra él y contra todas las cadenas de la sala, que habían cobrado vida y estaban siendo utilizadas por el diablo como armas. Finalmente los héroes lograron acabar con el diablo. Altair detectó que las cadenas que el diablo vestía eran mágicas y decidió equipárselas, tras sintonizarse con aquella armadura diabólica quedó maldito. Pudo quitarse la armadura, pero la maldición persistió.

Extrañados por la naturaleza del portal, decidieron atravesarlo para investigar al otro lado. Lo que encontraron fue un lugar de cielo oscuro con unas escarpadas montañas rocosas de las que surgía un río de sangre en dirección a una vasta llanura de roca. Un meteorito surcaba el cielo y a los pocos segundos impactó en la distancia produciendo un temblor. Observando los alrededores, vieron una ciudadela de sólidas murallas que rodeaban una alta torre de la que emanaba un aura del mismo color rojo rubí que las piedras y el portal.

Los aventureros decidieron volver, sepultar la cámara del portal y reportar lo ocurrido a Oco en Neverwinter. Antes de partir rindieron homenaje a Malakian y a Dilan, despidiéndose de ellos por última vez.

En busca de Oco

neverwinter.jpgAl llegar a Neverwinter los héroes fueron identificados por los guardias, fueron detenidos, arrestados y trasladados al calabozo del palacio de Neverwinter sin ninguna explicación. Una vez allí, un soldado se acercó a ellos y les explicó que todo había sido llevado a cabo por órdenes de Oco a modo de espectáculo para los posibles espías de Luskan. Aquel hombre les dijo también que Oco se encontraba en Luskan, les sacó de sus celdas y les mostró una vía de escape a través de las alcantarillas por la que no serían descubiertos.

Los héroes fueron atacados por unas ratas que consiguieron morder a Adrienne, causando una infección en la herida. Pasaron la noche en la posada adherida a la taberna del caballo tuerto y buscaron un hechicero a primera hora para curar la herida Adrienne y deshacer la maldición de Altair. Así conocieron a Dustin, el cual les ofreció sus servicios a cambio de la armadura de cadenas maldita para estudiarla y comprender su magia. Mientras tanto, Rea utilizó sus contactos de marinera y consiguió un trato con el capitán de un barco para que les llevase a Luskan y así reunirse con Oco. Aquella misma noche partieron.

Luskan.jpgUna vez en Luskan visitaron a Edmund, un mago cuya vida ha centrado en el estudio de lo diabólico y conocido por Haldir. Allí se encontraba también Oco. Los héroes pusieron al día a ambos. La situación era muy urgente. Oco envió a unos enanos artificieros a encontrarse con los héroes y partió hacia Neverwinter para calmar la situación y levantar la orden de arresto contra ellos. Mientras tanto, los héroes escoltarían a Edmund y a los artificieros a la cueva con el objetivo de que Edmund cerrase el portal. De no ser posible, los artificieros demolerían la cueva para tratar de impedir el paso de los diablos al plano material.

Equipo de demolición

Los días eran cada vez más oscuros y calurosos. Llegaron a la cueva, en la que ahora habitaban ratas que se alimentaban de los cuerpos en descomposición de los goblins. Abrieron el sello de la sala del portal y encontraron a otro demonio que había cruzado el portal. Los héroes entraron a acabar con él. Las ratas que les rodeaban se transformaron en diablos que les atacaron. A pesar de la sorpresa, los héroes lograron salir airosos.

Mientras tanto, Edmund investigó las inscripciones y pronunció unas palabras con la intención de cerrar el portal. Aquellas palabras hicieron que las inscripciones diabólicas comenzasen a brillar pero no consiguió cerrar el portal. En cambio, una de las paredes comenzó a derrumbarse. Algunas partes de la pared permanecían intactas mientras que otras se desplomaban contra el suelo. De la pared surgió un enorme golem de roca que protegía el portal y bloqueaba el hechizo de Edmund para desactivarlo. Los héroes combatieron contra el golem hasta abatirlo y finalmente consiguieron cerrar el portal.

Héroes del Jarma 8 - summary.jpgEl aura de las piedras también desapareció pero ni la misma dinamita consiguió hacer un arañazo a las piedras. Uno de los enanos contó la leyenda de Daedalus, un enano que tenía un pico mágico, capaz de romper cualquier cosa. Daedalus construyó un laberinto en Luskan, donde se rumorea que ocultó su pico y su fortuna.  Los héroes decidieron seguir con el plan y demoler la cueva para evitar que las piedras fuesen reactivadas antes de que ellos consiguieran el pico de Daedalus para destruirlas.

El laberinto de Daedalus

Los héroes deciden informar de sus progresos a Oco en Neverwinter. Oco no tiene mucho tiempo para recibirles. Parece encontrarse ante una gran emergencia que requiere que marche de inmediato a Waterdeep. Oco les agradece sus servicios y les pide que continúen con el trabajo.

Los héroes deciden volver a  Luskan y buscar a Lapix para que les muestre la entrada del laberinto de Daedalus. Lapix les advierte de los peligros que allí les aguardan y les promete grandes riquezas. Los héroes se adentran en busca del pico mágico. Consiguen orientarse en un largo laberinto plagado de palancas, compuertas, restos de anteriores aventureros y unas extrañas sombras que atacan por sorpresa a los héroes aprovechando la oscuridad.

La vida de los Héroes peligra. Las sombras no solo les causan daño necrótico, también reducen su fuerza. Si algún héroe se queda sin fuerza, entonces morirá instantáneamente.

Finalmente los héroes salen victoriosos de la batalla contra las sombras, sin embargo Altaïr se encuentra al borde de la muerte. Deciden descansar hasta recuperar su fuerza antes de continuar explorando el laberinto.

Los Héroes continúan la exploración del laberinto por sus caminos sin salida y escaleras arriba y abajo hasta que llegan a un lugar en el que se encuentran con tres largos pasillos, cada uno de los cuales tiene una palanca al final y que han sido etiquetados como «Destreza», «Fuerza» y «Acrobacias». Los héroes se preparan para ser puestos a prueba.

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Una vez logran activar las tres palancas, un camino se abre para continuar con la exploración. Parece que ya lo tienen todo bajo control cuando llegan a una sala sin salida con una palanca y deciden activarla. Dos paredes se elevan dejando paso a unos monstruos que parecen verse atraídos por el hacha de Altaïr.

Los héroes logran deshacerse de los enemigos y se encuentran con otro aventurero dentro del laberinto: Tok, un semi-orco explorador. Tras una presentación que por poco acaba con un enfrentamiento entre ellos, los ánimos se calman y deciden avanzar juntos por seguridad.

Descubren unas puertas rotatorias que se activan con ciertas combinaciones que se encuentran distribuidas por el laberinto. Durante la exploración se encuentran con una sombra que parece mucho más poderosa que aquellas a las que se habían enfrentado anteriormente. La pelea es dura y en un momento dado Altaïr intenta cruzar por un pasillo al mismo tiempo que la puerta rotatoria se activa, quedando su brazo atrapado y arrancado por la piedra.

Los héroes acaban con la amenaza de la sombra y estabilizan a Altaïr quien ahora se encuentra en estado de shock. Tras evaluar la situación, los héroes deciden seguir avanzando y se enfrentan a una parte del laberinto que gira y cambia según lo recorren, haciendo prácticamente imposible no desorientarse.

Una vez logran superar esa parte del laberinto, llegan a un puente situado sobre un suelo de pinchos. Cuando los héroes lo intentan atravesar, descubren que una fuerza invisible parece empujarles. Se enfrentan a un enemigo que no pueden ver. Siguen el rastro del enemigo hasta que consiguen localizar su posición y entre todos acaban con él antes de que nadie caiga fuera del puente.

Ícaro

Durante la exploración, los héroes han ido recogiendo información sobre el laberinto y llegados a este punto han descubierto que el propósito inicial era el de ocultar el tesoro de Daedalus. Sin embargo, todo cambió después de que Daedalus adoptara un huevo de dragón como hijo suyo. Descubrió que el dragón era malvado e invirtió toda su fortuna en convertir el laberinto en una jaula de contención para asegurar que su hijo, Ícaro, jamás escapara de allí y sembrara el caos.

Una última nota se encuentra en una sala junto al pico mágico de Daedalus. Explica que el laberinto es también una prueba y que confía en que aquellos que lleguen tan lejos sean capaces de acabar con lo que él no pudo hacer.

Los héroes deciden salir del laberinto mediante un camino secreto que el propio Daedalus les indica en la nota con el propósito de descansar antes de volver a enfrentarse al dragón. Sin embargo, antes de que puedan salir, una explosión destruye la puerta que contenía a Ícaro. Ven salir de la sala a un diablo de aspecto imponente. El diablo repara en su presencia pero les ignora y vuelve a entrar a la sala.

Los héroes se acercan cuidadosamente para observar el interior de la sala. Allí ven al diablo hablando con un dragón rojo alrededor de unas piedras mágicas como las que encontraron en la cueva de los goblins. Un portal se encuentra abierto. El diablo se dirige hacia el portal y lo atraviesa. Los héroes intentan hablar con el dragón pero este pierde los nervios al escuchar el nombre de Daedalus y persigue a los héroes, que logran escapar por el camino secreto antes de ser alcanzados por el dragón.

El camino secreto les lleva a un pequeño cobertizo en Luskan, cercano a la casa de Lapix. Cuando salen del cobertizo se encuentran con que Ícaro ha escapado del laberinto siguiendo el recorrido inverso de los héroes y ahora se encuentra encima de la casa de Lapix quemando con su aliento de fuego las casas cercanas.

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Hay gritos y caos en la ciudad. Algunos vecinos salen a la calle envueltos en llamas, otros corren para salvar sus vidas. Pfendi irrumpe en las casas y tratan de salvar de las garras del fuego a tanta gente como les es posible a la vez que el resto combate al dragón. En una de las casas encuentran a Edmund y le piden que huya a pedir ayuda.

Un hombre corre a través de la plaza en dirección a su casa en llamas gritando que su mujer todavía se encuentra dentro. Ícaro alza el vuelo y atrapa al hombre para después partirlo en varios trozos con sus poderosas fauces.

Los héroes intentan impedir que cause más daños y crean una oscuridad mágica en torno a una flecha que consiguen clavar entre sus duras escamas para privarle de la visión. Aun así, Ícaro parece desenvolverse sin problemas. Destruye la chimenea de una capilla y se introduce en ella. Allí un clérigo había resguardado a unos niños. Se escuchan gritos y luego el silencio. Los héroes irrumpen en la capilla pero Ícaro ha escapado por el techo. En el interior solo queda una terrible desolación.

Aprovechando la situación, Ícaro desciende hasta donde se encuentran la hechicera Rea y la exploradora Adrienne. La oscuridad de la flecha que lleva clavada envuelve a los tres. Los héroes corren hacia ellas para ayudarlas y deciden cancelar el efecto de la oscuridad mágica para ver lo que está ocurriendo. Se encuentran con el cuerpo inconsciente de Adrienne, el cuerpo sin vida de Rea, la flecha clavada en una de las paredes y la completa ausencia de Icaro.

Los héroes se reagrupan en el centro de la plaza, alrededor de la fuente. Haldir sube unas escaleras y se sitúa en lo alto de una muralla. Tok utiliza el nombre de Daedalus para llamar la atención de Ícaro. Este hace su aparición, desciende hacia la fuente y asesta un golpe mortal a Tok.

Adrienne recupera la consciencia y vuelve con el grupo. Los héroes aprovechan que Ícaro ha quedado expuesto para causarle el máximo daño posible. Haldir llama la atención de Ícaro y este le responde con una llamarada de su aliento de fuego. El edificio sobre el que Haldir se había situado, resultó ser el almacén de pólvora de los enanos Bao y Muyzum. Ellos se encontraban escondidos en el interior. El aliento de fuego alcanza la pólvora y se produce una estrepitosa explosión que destruye parcialmente la muralla y acaba con la vida de todos los que se encontraban cerca de ese edificio, incluyendo a Haldir y a los enanos.

Los supervivientes utilizan sus últimas fuerzas para atacar a Ícaro, todavía expuesto. Las heridas que le causan son mortales. Ícaro alza el vuelo y trata de escapar pero se ve rodeado por un destacamento de soldados de la ciudad de Luskan a los que Edmund había ido a pedir ayuda. Los soldados disparan sus flechas e Ícaro las repele batiendo sus alas fuertemente. Cambia el rumbo para escapar en sentido opuesto y sobrevuela a los héroes, momento que aprovechan para asestarle el golpe definitivo que causa que Ícaro pierda todas las fuerzas restantes y caiga al suelo. En sus últimas palabras Ícaro maldice a Daedalus.

Los héroes guían a los soldados hacia el portal diabólico y las piedras, en el interior del laberinto. Decenas de diablillos se encuentra cruzando el portal. Combaten contra ellos al mismo tiempo que utilizan el pico para destruir las piedras. Los diablos no dejan de entrar al plano material a través del portal. Finalmente tras varios intentos, los héroes consiguen destruir una de las piedras con el pico y el portal se cierra. Acaban con los diablos restantes y se aseguran de que ninguno ha escapado. La batalla ha acabado. El mundo está a salvo.

En ese instante un círculo de luz azul aparece alrededor de Adrienne. Ante ella se materializa Oco junto con otros dos hombres decapitados. Oco se encuentra en un estado muy grave. Ha sido desollado parcialmente. Dice el nombre de Adrienne y pierde el conocimiento.

 

 

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